Ya no es triste darme cuenta de que he perdido a alguien. Ese alguien se ha empeñado en dejarme sola a merced de sus caprichos, a merced de sus exigencias y sus niñerías. Bueno, hasta hace unas semanas sufría de soledad, de la soledad que ese alguien me infringía, qué triste es darme cuenta que ya no me da pena, que ya no extraño que me extrañen, que no me siento reemplazada ni desplazada, porque ya no siento que pertenezca a ningún lugar tan cerca a ese alguien.Está bien, sólo espero que se note, que no quiero complacer a nadie más, porque luego la frustración por perder el tiempo me araña.
Está bien.
Quisiera que desaparezcan todos, que nadie espere nada de mi. Que me dejen desaparecer sin tener que dar explicaciones.
Eso quiero.
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